




Según Bettelheim, el niño aprende con el cuento de hadas "Los Tres Cerditos", a que el instinto de juego debe suprimirse de tanto en tanto. Esto, para que pueda asimilar a que el trabajo responsable genera la capacidad de alcanzar metas y sobrepasar retos que son aparentemente más grandes que la persona.
La muerte de los dos hermanos menores y la supervivencia del tercer y último cerdo, recrean la necesidad implícita de madurar con el fin de llevar una vida plena.
La muerte de los dos hermanos menores y la supervivencia del tercer y último cerdo, recrean la necesidad implícita de madurar con el fin de llevar una vida plena.
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